Morelia y su origen colonial

Foto: de Archivo

Por: L.H.A. Carlos Adolfo García Solis

De origen colonial, Morelia, se manifiesta en si misma como una ciudad que a la par de sus muros se ha construido una historia cuyo referente hace extensivo el devenir nacional. Fundada por el Virrey Antonio de Mendoza, un 18 de mayo de 1541, sobre los terrenos conocidos como Guayangareo. Tras una férrea lucha por ser reconocida como Ciudad, no fue hasta la década del los 80’s del siglo XVI cuando adquiere, no solo el título tan solicitado, sino la catedra del obispo, el ayuntamiento y el nombre de Valladolid. Tras este significativo hecho, se dio continuidad al proyecto urbano, si bien, la ciudad refleja una traza a manera de damero o retícula cuadrada, esta es perfeccionada con los designios del Rey Felipe II, en los cuales especifican como han de levantarse las ciudades en las colonias españolas, entre estas disposiciones, nos señala que las casas alrededor de la plaza principal tengan portales, para la vida comercial, así como ubicar jardines en cada determinado espacio, para el descanso del viandante. En los albores del S. XVII la traza de la ciudad adquirió una dinámica que juega con sus jardines y templos, ya que las calles se verán interrumpidas ya sea por la fachada de un templo o con los jardines, creando con ello un remate visual.

La majestuosidad de esta ciudad se nutre con un Barroco sobrio, que destaca el lujo de sus edificios que de manera paulatina se han plantado sobre la extensión de la loma chata, casas, edificios de gobierno, iglesias y conventos, los cuales son objeto de admiración de propios y extraños, y motivo de orgullo, el poseer un patrimonio edificado tan vasto dentro de casi tres hectáreas con que se compone la zona de monumentos de la ciudad actual de Morelia, eco referencial de la importancia que adquiere Valladolid hoy Morelia, para el Virreinato de la Nueva España, siendo el centro de un gran obispado, el cual administró los actuales estados de Guerrero, Colima, Guanajuato, una porción de San Luis Potosí y Tamaulipas.

Por otro lado, es importante referir la vida intelectual que se gesta al interior de la Morelia Colonial o bien Valladolid, ya que sus casas de estudio incluidos no solo el colegio de San Nicolas sino también el Seminario Tridentino así como los que se encontraban dentro de los conventos, dieron luz a un sentimiento nacionalista que con el paso del tiempo se transformó en los ideales identitarios y en la búsqueda de una patria exenta de un yugo extranjero, por ello se dice que Morelia ha de ser la cuna ideológica de la Independencia, que en las primeras décadas del S. XIX, revienta para consolidarse en 1821, siendo uno de los protagonistas de este hecho, Agustín de Iturbide, vallisoletano, el cual lo habrán de coronar como el primer emperador.

Ya en una etapa independiente de la nación, para el año de 1828, la ciudadanía en conjunto con el cabildo, dejan en la historia el nombre de Valladolid, para realizar un homenaje eterno a Don José María Morelos, y entonces la ciudad hasta el día de hoy ha de nombrarse Morelia, ciudad inscrita y reconocida como Patrimonio cultural de la Humanidad.