Master Class y master class 2.0 por Guillermo del Toro

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¿Qué nos enseñó este gran director mexicano? Antes que nada, humildad, pues sólo habría una master class y donde terminaron siendo dos porque supo escuchar a su público y se dejó contagiar por la emoción de cientos de aprendices que querían escucharlo.

Guillermo comenzó a platicarnos, más que a encaminarse a una “clase” y comentó que no ve películas por obligación, además de sus influencias que son Ismael Rodríguez o Pedro Infante. No desearás a la mujer de tu hijo La oveja negra“ nos confió, eran dos de sus películas favoritas en la niñez y que terminaron por marcarlo.  Nos dejó bien claro que el amor por los monstruos, viene de México: ” la comunión entre lo cotidiano y lo fantástico, de manera completamente natural y no perversa, es mexicanidad. Vivimos en un país donde lo sublime y lo terrible suceden de un segundo a otro.”

The Shape of Water tuvo mucha inflencia del llamado “cine mudo” pues fue completamente necesario para Sally Hawkins, donde el personaje en la película no puede hablar.

Por otra parte, el cineasta dijo que la única originalidad que puede existir en el arte es la síntesis. “Todo lo que se quiere decir, de alguna u otra forma, ya se ha dicho. Lo que le da a un artista su propia voz es la síntesis de esos elementos en algo diferente, algo que tenga un timbre como la voz y se pueda volver distintivo”. De esta forma, “las influencias sólo se pueden utilizar una vez que han sido procesadas a través de tu propia vivencia. Cualquier cultura sin procesar por nuestra vivencia, es conocimiento inútil”.

Según sus palabras, un cineasta debe tener la fragilidad de un poeta y la resistencia de un luchador, pues es una carrera de arduo trabajo constante y los resultados no son inmediatos, llevan un proceso lento. Lo único que los jóvenes necesitan escuchar de alguien experimentado es un permiso para hacer eso que les gusta.

Algo importante en el oficio es aprender a depurar ideas contestando siempre el qué, cómo, cuándo y dónde de todo lo que se mostrará en la película, “mientras más practicas, más aprendes a escuchar a la película”, agregó.  Buscar la perfección es lo peor que te puede pasar tanto en el arte como en la vida.

The Shape of Water empezó como proyecto desde hace seis años, pero no concibe la idea de haberla filmado hace apenas dos años. “La voracidad del cine es tan grande a nivel íntimo, que te roba la vida y es un sustituto muy pobre si no aprendes de estas películas, lo bueno y lo malo de todas he aprendido un poquito”. La idea para esta película surge de la reformulación  de su infancia y la considera como un cuento de hadas para tiempos difíciles.

Recomendó a los jóvenes cineastas conocer su propia biografía e identificar el lado que más les dé miedo. “Hablen de cosas que les duelan, que les den vergüenza, apuro, lo que sea, porque eso es su voz. Las cosas que ustedes pueden ver como defectos, son sus virtudes. La virtud es un defecto potenciado (…) Fíjense muy bien, porque la juventud disfraza las virtudes de defectos”.

“El deber primordial es saber la historia de este medio  y conocer el lenguaje. La imagen es adjetivo y es verbo, el verbo es la acción, es lo que sucede; el adjetivo es cómo la califican ustedes con su lente, su diseño de producción, su vestuario su actuación, el ritmo y el flujo de la película”.

Para trabajar con actores, el cineasta comentó que lo primero por hacer es una biografía de cada personaje con gustos, aficiones, cómo se perciben a sí mismos y cómo son percibidos por el mundo, todo desde que nacieron, hasta el inicio de la película. Cada actor decide qué información toma o desecha de esas biografías. El siguiente paso es el trabajo de mesa, en el que se hace una lectura, escena por escena, con todos los actores reunidos para hablar sobre la importancia que tiene cada uno. De esta manera es más fácil dar indicaciones a los actores por medio de verbos y acciones específicas, además de unas buenas clases de actuación.