
El regateo en la compra de productos artesanales ha ido en descenso, lo que refleja una mayor valoración del trabajo de los artesanos. Según Rosalba Morales Bartolo, cocinera tradicional y artesana de la región de Pátzcuaro, este cambio puede atribuirse a campañas en medios de comunicación y redes sociales que han promovido el respeto por el comercio justo.
Desde su infancia, Morales Bartolo se ha dedicado a la elaboración de artesanías con popotillo, material extraído del trigo. Aprendió de su madre a confeccionar caracolitos, canastas, pequeños lápices y esferas navideñas, además de incursionar en el bordado. Explicó que el proceso de trabajar el popotillo implica limpiarlo cuidadosamente, remojarlo y luego transformarlo en diversas figuras decorativas, como abanicos y estrellas.
La artesana recordó que durante años su trabajo no era justamente remunerado, ya que los clientes solían regatear los precios. Sin embargo, en la actualidad ha percibido un cambio significativo, pues las personas han comenzado a pagar lo que realmente valen las piezas artesanales. «Ahora ya te valoran más el trabajo y lo pagan sin regatear. Incluso cuando voy a comprar cazuelas, noto que las marchantas ya no negocian los precios como antes», comentó.
Morales Bartolo considera que la disminución del regateo se debe a la concientización impulsada por mensajes en medios y redes sociales con frases como “No al regateo” y “Hagamos barrio”. Estas iniciativas han contribuido a que los consumidores reconozcan el esfuerzo y la dedicación que implica la producción artesanal, fortaleciendo así el comercio local y el respeto por la labor de los artesanos.