Encuentro: ¿Y sí un día fuéramos refugiados?

Por: Bryan Ramírez

El tema de los refugiados nos alcanzó, el país entero es parte de un capítulo en la historia de América Latina en el que las consecuencias del pasado están pasando la factura a las grandes potencias, en un hecho no visto en tiempos recientes un movimiento masivo de migrantes centroamericanos busca llegar a 

Estados Unidos, víctimas de la extrema pobreza de sus países de origen, buscan llegar al país que en el pasado impuso dictaduras  en países como Honduras, El Salvador o Guatemala, donde el bajo desarrollo económico de la región llevó a la crisis que se vive actualmente.

México no es la excepción en vivir la llegada de migrantes, de hecho el país es expulsor de los mismos hacia Estados Unidos, países miembros de la Unión Europea ya vivieron este capítulo en su historia hace 3 años, cuando una masiva movilización de personas provenientes de Medio Oriente se dirigieron al viejo continente huyendo de la guerra en países como Siria e Irak, violentados por grupos terroristas artificiales como el Estado Islámico (ISIS), supuestamente creados por la inteligencia israelí y de los Estados Unidos, con el único objetivo de derrocar a los gobiernos en turno, tal como lo hicieron en Libia, el único objetivo: las reservas petróleo y gas.

Las potencias occidentales son buenos exportadores de la guerra, porque es negocio que les reditúa demasiado a la industria armamentista, como lo hemos tratado en estas mismas líneas, la intervención de Rusia y China en los conflictos bélicos en regiones estratégicas del planeta,  anteriormente lideradas en su totalidad por las potencias occidentales, trajeron un contrapeso al abuso de dichas potencias contra naciones soberanas, con el falso pretexto de llevar democracia a otras naciones. Siria es el ejemplo más reciente, y en el que Rusia jugó un papel importante en detener la expansión de Estados Unidos y sus aliados en la intención de derrocamiento de diferentes gobiernos en turno.

A diferencia de las potencias occidentales China está interviniendo en este tipo de conflictos de manera financiera, con planes de inversión y desarrollo económico al corto y mediano plazo, las cuales evitarían así la migración de miles de personas en busca de una mejor calidad de vida, la dupla Rusia y China han llegado a Medio Oriente no solo a rescatar a sus ciudadanos de las ambiciones de Estados Unidos y sus aliados, también han llegado a reconstruir países que estas potencias destruyeron y por consecuencia llevaron a muchos a buscar refugio por toda Europa.

Aunque podemos ver a un Donald Trump xenófobo y racista en ante los medios de comunicación, ha detenido las intervenciones militares a otras naciones, permitiendo así que Rusia y China ayudaran a esas naciones invadidas y destruidas por la guerra. Tal vez lo que necesita Centroamérica es el apoyo de la comunidad internacional, con un plan de desarrollo económico regional que permita mejorar la calidad de vida de sus habitantes, México puede ser un protagonista de un plan de desarrollo regional, junto con los BRICS mediante del Nuevo Banco de Desarrollo pueden potencializar la región y disminuir los flujos migratorios en el largo plazo.