Encuentro: USMCA, el trofeo geopolítico de Donald Trump

Por: Bryan Ramírez

No se puede entender la firma del nuevo Tratado de Libre Comercio de América del Norte, el TLCAN o NAFTA por sus siglas en inglés, ahora nombrado USMCA, sin la figura central del presidente de Estados Unidos Donald J. Trump, más allá de su superioridad de potencia económica dominante entre sus otros 

dos socios, Canadá y México, se impuso más las condiciones que el propio Trump impuso al tratado y a las que sus socios se tuvieron que adaptar. Pero pareciera que el patrón triunfalista de un acuerdo comercial que buscaron que trascendiera más allá de lo comercial terminó por ser un triunfo político para los mandatarios tanto como de México y Canadá, en nuestro país, con la ferviente transición política que se vivirá con la llegada de la izquierda al poder, el presidente electo logró intervenir de manera positiva en las negociaciones del TLCAN, al lograr una extraña simpatía casi inmediata con Donald Trump, de la cual logró colarse el gobierno en turno, que no podía dejar el poder con un tratado tan importante sin concluir, porque eso hubiese significado un fracaso total del ya de por sí debilitado gobierno.

El nuevo tratado comercial le da certidumbre a Estados Unidos en su guerra comercial contra China, en un momento en el que impone aranceles a los productos chinos y el gigante de oriente responde de manera similar, tener un acuerdo libre comercio con sus vecinos, Donald Trump asegura una especie de lealtad geopolítica, ya que incluso se rumora de que el USMCA tiene la restricción para los integrantes de dicho tratado de firmar cualquier acuerdo de libre comercio con China, en un claro afán de aislar a la segunda potencia económica, algo difícil de lograr ya que el gobierno chino tiene una expansión comercial impresionante a nivel mundial, ha logrado hacerse de aliados estratégicos e incluso ampliar su influencia geopolítica de manera “desinteresada” con países olvidados por el mundo occidental. El acercamiento con algunos países africanos es un ejemplo de esa expansión silenciosa que mantiene China, que en el futuro le puede retribuir de manera exitosa, principalmente si se desatara un conflicto bélico de escala mundial, ejemplo claro es la ayuda a Venezuela, que recientemente firmó 28 acuerdos de cooperación en diferentes rubros, incluyendo un préstamo de $5,000 millones de dólares, un movimiento estratégico, tomando en cuenta que la nación caribeña tiene la mayor reserva de petróleo del planeta, y China necesita de muchos recursos naturales para saciar su necesidad de producción y consumo, pero más que ello, es una forma de fastidiar a Donald Trump desde otros frentes ante su absurda guerra económica.

Queda claro que el USMCA se convirtió en un tratado con intenciones políticas más que de interés comercial, desde un comienzo y hasta el final de las negociaciones Estados Unidos estuvo al frente, y sus socios se doblegaron ante los caprichos de Donald Trump, el gran victorioso del nuevo USMCA.