El Origen de Morelia

El antiguamente llamado valle de Guayangareo, cuyo nombre hace referencia al de un ínfimo asentamiento humano ubicado en su rincón sureste, habitado por indígenas pirindas en vísperas de la conquista española, es un pequeño compartimento geográfico, relativamente llano y ligeramente alargado, ceñido al oriente y sur por las estribaciones de la sierra de Otzumatlán, al poniente y noroeste respectivamente, por las elevaciones de los cerros del águila y quinceo, abriéndose por el noreste hacia las planicies de Tarimbaro y Querendaro.

Posee una elevación media cercana a los 2000 metros sobre el nivel del mar y una temperatura media anual comprendida entre 14 y 18 grados centígrados. Es atravesado en dirección suroeste-noreste por el río llamado “Grande” que, procedente de Acutzio y Tiripetío,  continúa su curso hasta desembocar en el lago de Cuitzeo. Con sus numerosos afloramientos de aguas subterráneas, origen de una extensa red de acequias y pequeños arroyos tributarios de aquel río.

En el extremo oriental del valle existe una alargada loma de suaves declives que también se identificaba con el nombre de “Valle de Guayangareo”, ceñida al sur por una pequeña corriente fluvial, procedente de la cierra, llamada a si mismo “Río de Guayangareo” o “Río Chiquito”, que confluye con el “Grande” en un punto al occidente de la loma, a la cual rodea éste por el norte.

Éste es, a grandes trazos, el ámbito espacial de la siguiente narración del origen de la población que hoy es la ciudad de Morelia.

 

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